lunes, 27 de junio de 2011

Aquello no era nada del otro mundo, no es necesario decir quienes consideraron necesario ingresarme, los altos mandos terminan consiguiendo sus propósitos. ¿Cómo podía ser consciente de que sabía cosas que no deseaban que  supiera? Era mejor deshacerse de las sobras mientras no fuera demasiado tarde.
Durante la estancia en el lugar sólo podía recibir visitas una vez al mes que por lo general solían ser entrevistas, hasta que de una vez fue su turno y pude verles no recibí nuevas noticias gracias a que graciosamente los “doctores” no sabían que sabían más de lo que ellos creían que saber, pero eran de gran consuelo saber que seguía con vida y estaba bien, o eso me informaron. Por fin iba a tener nuevas que no fuesen estupideces del mundo exterior para ocupar mi tiempo en asuntos más significativos. El tiempo había hecho su trabajo marcando algunas líneas de la edad y tiñendo algunos trozos de cabello. Por lo demás se veían iguales, mis angelitos habían vuelto para añadir un capítulo a lo que veían que era la vida a la que me habían acostumbrado a llevar. Sabía que terminarían apareciendo por la zona para saber que al menos mi corazón seguía latiendo, que no me habían olvidado.

jueves, 23 de junio de 2011

I Wish


No existieran las despedidas para no echarte de menos.
Ese “nada es para siempre” no tenga prisa por llegar.
Las lágrimas pudieran reflejar el dolor de algunas consecuencias.
Por poco que mi mente recuerde, no olvide tu mirada, y tu sonrisa.
Haya otro momento en el que salga mejor.
De todo lo que hemos compartido hayas aprendido algo bueno.
Llegues a recordarme algún día, más o menos lejano a éste.
La ignorancia mantuviera a algunos ilusos en una posición más neutra.
No tengas que llorar más de lo necesario, sea o no por mi causa.
No tarden mucho en cicatrizar las heridas.
Pudiera darte a elegir otra vez para intentar cambiarlo.
Encuentres un hombro en el que apoyarte cuando el mío no esté cerca.

Pero por nada habría cambiado que mi tiempo se parara en tu reloj...

jueves, 16 de junio de 2011

希望

Añoro el sonido de una voz apoyada en mi hombro, romper el reloj del tiempo durante horas y pararlo con un soplo de viento, degustar tus caricias y sonrisas, la respiración acompasada por una canción sin fin. Extraño unos brazos que me protegen y me arropan cuando me pierdo, unas caricias que consiguen hacerme temblar, un rincón en tu ombligo en el que pueda descansar.

Y pasarme las horas mirando cómo duermes, cómo respiras, cómo te mueves entre las sábanas. Me hechizarías aunque no lo supieras, me absorbería tu sonrisa soñadora siendo incapaz de invadir el mundo al que tu subconsciente te ha trasladado.
Porque tan dulce es tu imagen que las rosas se marchitan de envidia y el cielo llora cuando no sonríes, que alimentas un bosque con tu luz, que la calidez viene definida por el tacto de tu piel.

jueves, 9 de junio de 2011

jumm


Me enfado, y me fastidia, y me cabrea que no sea un capricho momentáneo, que realmente te eche de menos y quiera verte, que lleve aguardando un abrazo tuyo desde la última vez que te vi, que haya algo que consigue que me apetezca sonreír repentinamente cuando pienso en ti y se me olvide lo demás… Me molesta mi impaciencia infantil por no querer esperar a una próxima vez, porque un egoísmo tonto quiere mantenerte a mi lado y no dejarte ir para no tener que añorarte, para no abrazar una almohada que te recuerda, y que una vez compartimos.