lunes, 15 de agosto de 2011

tsuki dayo

Durante las noches de verano, estando en un lugar menos iluminado de lo habitual, se puede observar el cielo con la esperanza de descubrir alguna estrella fugaz enamorada, pero pensando me he dado cuenta de que, aunque algunos de esos sueños conscientes sean anhelos, aspiraciones, golosinas temporales de la edad u otras veces sentimientos de impotencia hacia algo, lo que nos falte en la vida el tiempo nos ayudará a conseguirlo y mejorar en aquello que lo requiera… Quizás es mejor rumiar los acontecimientos conforme se presenten a que, como por arte de magia, nos demos un buen golpe por su culpa.
En una de esas noches un pequeño felino y una sombra que no quiere alejarse de mi lado me ofrecieron su compañía para vencer a la soledad, y en uno de esos paseos con rumbo indefinido el viento coincidió en nuestro camino oyendo cómo se revelaba un secreto que ahora no quiere mantener para sí, un deseo con el que demostrar que no estoy soñando y que en verdad es cierta esta realidad, una ambición clandestina que pretende ser escolta de tus sueños y declararte como un regalo que la luna me ha mandado para mantener y cuidar a mi lado… ups