martes, 29 de mayo de 2012

Treasure


Hace no mucho encontré un mapa en el que citaba esconder un tesoro y cómo hallarlo, y como amante de las ilusiones fui en su busca. Durante el camino aparecían pruebas que otros no fueron capaces de superar, y a pesar de ello sus restos me impulsaban a continuar, pues daba a entender el valor que podría tener el final del trayecto. Tras un recorrido semejante a media vida humana di con una cueva, cuya puerta estaba sellada y encadenada guardando el aquello que ya era digno de conocer para saciar la curiosidad y la avaricia mortal, y cuya llave portaba un ser que me esperaba con la mirada desde que había puesto un pie en el lugar.

-¿Eres consciente de lo que vienes a hacer aquí?- Preguntó
-Sí.
-En tal caso deberás saber que cuando quede libre serás tú quien pase a ocupar su lugar, y hasta que no consigas volver a encontrarle, y reconocerle, nada será igual para ti.
-Merece la pena correr ese riesgo.

Y abrió la cerradura, y le vi, y nunca olvidaré sus ojos, ni sus facciones, ni lo que sentí en aquel momento, pues será quien me libere de las cadenas que me rodean desde entonces, y quien ahora vuela libremente con la llave sin ser consciente de que mi existencia depende de la suya.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Hinnocence


De un sobresalto me di cuenta de que se había colado un invasor en mi cama sin percatarme de su intrusión, y aún extrañándome por el lugar por el que había conseguido entrar sin activar las alertas de los niveles superiores de seguridad se acurrucó  junto a mí y con una sonrisa me hizo un ademán de seguirle. La negación lógica era la respuesta que sobresalía por las paredes de mi cabeza, pero mordiendo y molestando para que no cayera en el sueño que había dejado abandonado me terminó haciendo ver que mi tiempo de descanso ya había terminado, de forma que cambié mi vestuario y pretendí ir a su ritmo, pero era demasiado veloz y yo no me había despertado del todo.  Se paró en un punto y me señaló una ventana, la cual no había reparado en localizar hasta que me pude dar cuenta de la silueta que se escondía tras la cortina. Sabía lo que quería que hiciera y me había llevado a aquel lugar con esa intención, pero dada lo insignificante que era mi presencia para aquella sombra no podía reunir el valor suficiente para susurrar siquiera su nombre… y no lo hice yo, lo hizo mi guía traidor con un sonoro maullido delatándome ante el nítido espejismo que ya me clavaba sus pupilas. No articuló palabra, sino que, ante mi perplejidad, en su lugar volvió al interior y al cabo de unos pocos minutos apareció por la puerta sigilosamente. Buscando la forma de encontrar una palabra que no me hiciera quedar peor de lo que ya sentía ser, se acercó donde me encontraba, y me regaló un ‘gracias’ de esa boca con la que tantas noches había soñado, y una sonrisa que llenó de luz lo que entonces fue una noche insensata.

lunes, 7 de mayo de 2012

Vouloir voler


Empezaba a sonar una melodía y apenas era capaz de moverme, no había sido consciente de su presencia hasta que un corro espectador se hizo a su alrededor y, al acercarme, me volvió a hipnotizar. Había conseguido sacarme de la cabeza esa estúpida idea, pero ahí estaba, y no parecía de este mundo. Ser partícipe de tal gracia debía ser pecado pues esos movimientos tenían un poder de absorción que eliminaba de la mente cualquier otro pensamiento. Y no me importaba, al igual que al resto de su público, nada importaba cuando se cruzaba en tu camino, a pesar de que yo sabía que lo hacía para mí, sabía que quería atraerme hacía sí y que le guiase en la perplejidad del resto de bocas abiertas. Durante un instante me tendió su mano y corroborando mi sospecha conseguí lo que toda alma mortal podría llegar a desear sin caer en la locura o la desesperación. Pero atiné en su sonrisa a descubrir cuál era la causa de que se dejase ver y no era más que la cleptomanía de unos besos que ya eran suyos.

martes, 1 de mayo de 2012

Proceda, Espanceta.

Con 10 miradas por banda,
más con viento todo altera,
no alcanzaría a amar si no fuera
un deseado serafín.
Inundan el desierto sus alas
que desplegadas con sigilo
arrasan a hipócritas sinsentido
Renovando la tierra y su confín.

Que la luna al mar requiera
Que hacia ella sople el viento
Y así alcance con su movimiento
La superficie de esta amiga azul.
Y viendo un día en su patata
que era alegre por norma
llegó a usar su sorna
para desdibujar los tabús.

Revuela, pequeño mío, sin temor
que ni enemigo tardío,
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte eones
él ha hecho
sin merecido haber
el trato que en ocasiones
ha recibido su ser.

¿Qué es mi ángel? Mi tesoro.
¿Qué es mi Dios? Sus dos piernas.
Mi ley, la fuerza de su mirada.
Mi única patria, su cama.

Siempre quedan fieros perros,
ciegos reyes
que con orgullo entierran
muchos huesos, y muchos vivos
sin pararse a pensar en frío
que nadie vive sin muerte que le espere.

Y no hay cielo
sea cualquiera,
ni ladera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pecho
a mi valor.

¿Qué es mi ángel? Mi tesoro.
¿Qué es mi Dios? Sus dos piernas.
Mi ley, la fuerza de su mirada.
Mi única patria, su cama.