miércoles, 5 de septiembre de 2012

Playing (?)

Con todas mis fuerzas clavé la púa bajo la ceja y sentí como una infinidad de sensaciones recorrían su cuerpo y el mío. No saber que tal subida de adrenalina iba a tardar unas horas en irse hubiera sido un estúpido intento de auto-convencerse, pero aún así continué una y otra vez ya sin fijarme dónde acababan las púas que desfallecían en la mesa de torturas, mi cabeza solamente atendía a la boca que gritaba suplicando que no acompañase sus quejidos con mi burla habitual en estos casos. Pero, ¿cómo no hacerlo? Disfrutaba con las ondas introduciéndose por las ranuras de mi piel para erizar todo bello momento que pasaba rasgando sus cuerdas consonantes, todas locas y subidas de tono. Cómo contenerme a no acariciarle el cuello, cogerle de las muñecas y rasgar su cintura de arañazos hasta que nos quedásemos sin voz, ni fuerzas, ni respiración... Y es extraño, pues no puedo coger la púa sin extrañar el tacto de las yemas con las cuerdas.

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