lunes, 30 de diciembre de 2013

Let's have dinner.

Como si nunca hubiera estado en otra parte,
o se hubiera ido más allá de lo que mis manos bostezan
pretendiendo despertar de un sueño que sin serlo es el mejor,
y como si no hubiéramos comido seguimos comiendo sin levantarnos.

Cómo no despegarme de sus bocas si me llaman a gritos
y se vuelven locas por unas caricias firmadas;
cómo no mirarle sin saber la respuesta en sus pupilas
y reenamorar a la luna saliendo otra vez fuera de su turno.

Comensales del plato más dulce en la invitación a la reciprocidad
cuyo manjar no tiene más cubiertos que las sábanas
ni mayor dificultad que el empo.

Conteniendo sin resistencia una invasión ya conquistada
con carcajadas armadas hasta los dientes de besos,
y con cada hechizo con el que me encanta.

jueves, 21 de noviembre de 2013

¿Ganas de navidad? Maybe

No sabía apartar la vista de lo que hacía, aunque fuera sentarse en el sofá o leer un rato, quería estar a su lado y seguirle a todas partes. Y qué más da si era importante o no, me gustaba sentir que compartía los pequeños detalles (esos que solamente hacemos cuando estamos solos) conmigo. Otras veces me sentaba a su lado y me contaba cómo le había ido el día, cuán tonto había sido un cliente o la incompetencia de algunos compañeros de trabajo. Yo sonreía, le seguía mirando y sonreía. Conforme  hablaba me acercaba hacia sí para hacerme caricias correspondidas con besos, y así hasta la hora de irnos a la cama, que se metía entre las sábanas y nos dábamos las buenas noches con un beso de esquimal, me gustaba esperar a que se durmiera para ponerme en el otro lado de la cama (sin hacer ruido, por supuesto) y que no se sintiera sola durante la noche.
Quizás no pudiera parecer mucho, pero era todo lo que había soñado... aunque al final del día no dejara de ser un gato.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Little things.

En qué momento aceptó el invierno su armadura de hielo y con un cálido abrazo se fundieron los dos en primavera.

En qué sonrisa intercambiada unos extraños se dijeron “I do”.

En qué caricia un animal deja de ser salvaje y pasa a compañero.

En qué mirada el corazón se consiguió encoger aguantando la respiración para que no se le escapara un suspiro contenido entre lágrimas de alegría.

Entre qué experiencias dibujamos esa línea que nos cicatriza y nos va empezando a definir.

Entre cuántas sábanas hay que buscar al amor para darnos cuenta de que había que esperar a que nos encontrara entre las nuestras, soñando con que llegaba mientras tanto…

Entreteniendo el tiempo entre copa y coña nos sentamos y nos sentimos como si siempre nos hubieran enseñado y como si nunca hubiéramos sabido.

Entre la una y las dos entré y entramos sin llamar, pero habiendo avisado de que íbamos, con un billete de ida a dar una vuelta al café de la esquina, en el que nos marcamos unos despistes inesperados y propios de francesas rubias y, sin saber la magnitud del premio, ni las reglas del juego (2), ganamos. 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Sea pues.

Voy  a entaconar los besos que nadie sacó a pasear por miedo a que se mojaran en una tormenta, mostrando a unas pupilas dilatadas la firmeza de un control que echó a correr al negarse a recibir las clases de decencia  que la jueza moralidad le impuso por robar inocencias de algunas manos pecadoras; que en cuanto comiencen a avanzar en forma de ejército los combatientes dejarán caer sus armas levantando las manos y dando luz verde a la imaginación, deseosa de dejar a unas muñecas insensibilizadas ante el reto implacable de que permanezcan en la inconcebible quietud de la espera que tan poco saber mantener al dejarse caer sobre la cama para quitarnos los zapatos.
Vamos a establecer como medida temporal el calor y el ¿frío? para no tener posibles contratiempos entre dos temperaturas, ya que los días se terminan quedando cortos y la luna parece tener prisa ya que hace tiempo que dejó de saludar.

Y en una de esas noches en las que el cielo abre las ventanas y se queda sin una nube, diremos de contar las estrellas al ritmo del vaivén de la marea.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Once upon a time...

Las historias pierden a los espectadores, da igual del tipo que sean, se quiere saber de personas que han tenido historias para que puedan ser contadas, como cuando se es pequeño y se relatan cuentos de monstruos para conciliar el sueño, pues esto es lo mismo. A prácticamente nadie le importa si el protagonista de la historia superó sus problemas, si se comió cinco o cincuenta perdices, lo interesante es juzgar, y al siguiente capítulo. No resulta relevante que al suegro del amigo de la vecina del novio del primo segundo, aquel que tenía esa casa tan bonita, ha sido uno de esos 0.00000000001% que ha sobrevivido a una enfermedad, o que el amor siga jugando a cegar y/o a no corresponder, o que… whatever.

Las moralejas llegan a golpear fuerte cuando el personaje principal es el propio reflejo, que es cuando duele y no hay que imaginar situaciones, suponer decisiones o fingir que algo importa, pero es lo triste cuando es compartida la experiencia, que vuelve a resbalar con una mayor o menos adhesión por la superficie del oyente por mucha empatía que pueda haber desarrollado,  pues volvemos al principio de la historia en la que el protagonismo es el papel que quita el sueño, y con los restantes se acaba con la almohada en la cabeza y los ojos cerrados.

sábado, 17 de agosto de 2013

Dancing in the moonlight

La sutileza mantenía la coreografía acordada con la ironía provocando el recelo de la sorna y el sarcasmo, pareja adyacente en la pista de baile, y permutando algunos movimientos previamente pactados para descolocar a la metáfora y a la hipocresía del otro extremo, en el que se mecían a sus anchas con plena certeza de que su superioridad era irrevocable, alentaron a la inseguridad poco a poco a un ritmo con el que la coordinación de los pasos consiguieron acomplejar a los cuatro graciosos pies que ya sudaban del desconcertado y desacompasado nivel de coherencia que superaba notablemente a sus contrincantes.

Llegados a los últimos compases la hipocresía cedió antes el traspié del victimismo y cayó hasta dejarse entrever la desnudez de ese mundo imaginario que tan bien había sido conocido en las salas más iluminadas.

viernes, 2 de agosto de 2013

The things i really…

Me voy, allá donde las declinaciones pasionales llenan sus bocas de canciones y se dejan caer sobre un follaje ebrio de nostalgia y bajo las decisiones unilaterales del hemisferio derecho, allá donde los pulmones pueden corretear felizmente en el jardín de atrás, y no haya que encender la luz para saber que sigues al otro lado de la cama, o apagarla para soñarnos con las manos… Donde el frío celestino no deje que te separes de unos brazos siguen esperando atentos a ese sonido que hace la llave al encajarla en la cerradura, preparados para salir corriendo a saludarte a besos, donde entre el norte y el sur escojamos el este para que no haya nadie, y que sólo nadie pueda saber quiénes somos. Me voy, pero en cada mano llevo un amante.

jueves, 11 de julio de 2013

Saltear.

El océano antes no existía como tal, al comienzo de los tiempos era como una balsa que rodeaba todos los continentes, pero que podía ser atravesada a pie. Con el paso de los siglos las guerras fueron creciendo y con ellas las vidas de caballeros que se requerían para cambiar el nombre a un trozo de tierra. Las esposas iban a las playas a recibir a sus guerreros al acabar los enfrentamientos, pero no todas volvían a sus casas con una sonrisa al terminar ese día, otras muchas se quedaban allí, en la orilla, en la espera y con ruegos y súplicas al horizonte que acababan entre llantos para que les devolviera la mirada que una vez les dio una vida y que ya no tenían… Y una tras otra, tras otra, maldecían sus ausencias con sal y arena, de forma que poco a poco ese horizonte llegó a sentir pena por la inocencia de aquellas expresiones y fue distanciando con las lágrimas aquellas tierras que tanta pena había llevado con el fin de que las mujeres pudieran sonreír más al final.

miércoles, 12 de junio de 2013

Dare you

Cualquier tipo de batalla enseña detalles de un oponente, donde deja mostrar su ira y sus debilidades, su orgullo y sus miedos, su paciencia y su humildad, pero nadie gana más que conocimiento, experiencia con sus respectivas cicatrices, o en algunos casos la vida. La estrategia en la elección de una determinada forma de posición de unas tropas, unos metros delante o unos metros detrás de un determinado punto, la forma en la que los arqueros deben disparar o el tiempo a esperar de la caballería para desplegarse, o incluso el uso de señuelos. El apoyo de una pierna u otra en un determinado golpe, la postura de los brazos y el ángulo del cuerpo. Cada pequeño movimiento es información. Toda persona se expresa de una manera determinada, sea en el ámbito que sea, en una forma de expresión u otra, con una espada, un pincel o una pluma.

domingo, 2 de junio de 2013

Time after time

A lo largo del tiempo generamos un esquema mental de la vida, del mundo, de todo lo que nos rodea y pueda repercutirnos más o menos indirectamente, de modo que a través de éstos los juicios realizados se dan tomando un sentido u otro, amoldando nuestra personalidad.
Haciendo un sencillo símil podría decirse que con forme vamos creciendo creamos unos cimientos sobre los que nos apoyamos y sirven como base para las nuevas inquietudes que puedan surgir en un futuro momento dado, y siendo esta estructura mental desarrollada con una fortaleza mental mayor o menor, en consecuencia de las experiencias acontecidas a nivel personal y de la actitud que se tenga ante éstas, va pasando el tiempo, y con él más experiencias, y con ellas absorbemos con una mayor o menor intensidad la información que altera los cimientos que había hasta la fecha, dejando más o menos espacio a esta nueva información de forma que pase a convertirse en parte de esos pilares. Dependiendo de la fuerza con la que se sinteticen en nuestra mente (o nos auto-convenzamos de su veracidad) podrá haber una mayor o menor tolerancia a ideas contrapuestas a las adquiridas, provocándose un choque de ideas en el caso de una controversia relevante.
De modo que una posible causa de las depresiones pueden darse, entre otras causas, ante esa inaceptación de una realidad que, o bien no interesa aceptar, o bien puede provocar grandes cambios en los pilares y cimientos de la persona, o sea, de sus esquemas mentales.
En proporción a la magnitud de esos cambios se puede generar una cobardía y/o desinterés por miedo a lo desconocido, al cambio que puede generar en un determinado punto que se encuentra fuera de lo llamado la zona de confort, lo que produce una mayor inseguridad y una posible negación ante la idea que pueda desencadenar un resultado no deseado. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Existe


Nadie hablaba, había solamente intercambios de miradas, y se continuaba buscando. Con el sonido de la respiración, el ritmo y su intensidad se daba a comprender que sin duda alguna había una razón de peso mayor al usual para que tal escenario se estuviera llevando a cabo, de la misma forma que la consciencia  de que tanto la velocidad como los métodos de procesamiento eran diferentes entre los individuos que se debatían en la sala, pero unas órdenes provenientes de fallos de lectura en caché se habían acostumbrado a tender a desencadenar errores acumulativos de forma que los resultados deseados pudieran coincidir gracias a esa pequeña (y escasas veces maravillosa) probabilidad con el fin de volver a machacar otros registros de memoria con una información que en otras ocasiones ha saturado el sistema, y así eliminar otros que pudieran relevar datos considerados como irrelevantes al desarrollo de acontecimientos futuros. No estaba permitido realizar ningún movimiento que pudiera aumentar la entropía ya generada, y a pesar de todos los ataques de denegación de servicio la puerta se abrió y se llevó al otro lado (donde las cosas parecen que son de colores) una nota culpable y causante de otra guerra más sinsentido revelando el motivo por el que se podía encontrar en determinados instantes con la esperanza.

martes, 7 de mayo de 2013

Just howling in the shadows


La arena quemaba menos con cada paso que se aproximaba a la orilla hasta que el calor cedió ante el frío, y se detuvo. Retrocedió un pie al ver que las olas sobrepasaban su estatura, pero no fue motivo suficiente para que ese movimiento no sirviera como impulso y adentrarse una vez más. Y todos los días, todos los santos días repetía ese ritual durante horas y buscaba algo que demostrase lo contrario, que le invitara a salir del fondo de aquel mar de pensamientos y sacar a flote la idea de permanecer allí indefinidamente.

<< . . . >>

En ese momento, en el que la cabeza sentía cómo empezaba a faltarle oxígeno y se lo pedía al resto del cuerpo, cerraba los ojos y sonreía pensando que el peso de lo que había asumido resignadamente como cierto le iba a dar ese golpe del que tanto había oído hablar. Sin embargo, cada vez que la marea se agitaba dentro de su cabeza terminaba despertando a la mañana siguiente en la misma cama con un anfibio agotado de haber cargado con dos sombras.

sábado, 27 de abril de 2013

Kano koe

Su voz a lo lejos se acercaba y canturreaba  mientras al otro lado de la puerta guardaba silencio con los ojos cerrados, intentando auto-convencerme de que estaba allí, y una vez que volvió y se asentó estuvo amansando a una bestia que tantos años había costado adiestrar, hasta que el silencio los inundó y fue roto con un sonido de lamento para pedir que no se callara, pero la sorpresa le sonrojó ya que no pensaba que pudiera tener público alguno, y aunque no dijo nada, y sus mejillas mantuvieran ese color, pasado un rato nuevamente las paredes se llenaron de un timbre que al cual las sonrisas no se cansaban de acompañar. No había nada más en aquel lugar que no albergara la paz sobrecogida por el momento en el que sus labios se despegaban y conseguían hacer olvidar que hay un antes, o un después, o un algo que no fuera el deseo de que ese instante fuera para siempre.

Una noche de verano de esas en las que el asfalto humea pasadas las diez de la noche
cuando la piel brilla
a juego con los ojos
y el hielo es el mejor amigo de cualquiera
esas noches
son perfectas para beber a la luz de la luna
pero sin duda
lo mejor
de esas son los besos frios por el hielo
mientras el resto del cuerpo se desmorona
por el calor.

lunes, 8 de abril de 2013

C'est... moi


A estas alturas de la vida quizás las presentaciones puedan sobrar, pero me he despertado
con la pata de mi yo egocéntrico y con una mayor o menor dosis de modestia se pueden dejar a entrever cosas que se le hayan dado un segundo plano.
Soy un monstruo habitante en una cueva, un bicho nocturno del que hay que estar pendiente si quieres ver por su estatura portátil, amante de la música, una rana, los idiomas, y de tocar cuanto pueda las pelotas. Prefiero el honor, la honestidad, y la humildad aunque estén pasados de moda, y a pesar de que tengo un cupón de regalo de 2 décadas y otros sueltos, en los bolsillos me suelo guardar algo de inocencia e ilusión junto con el bote de paciencia y la caja de mi humor personal. Como incógnita que soy de una sola variable me gusta complicarme a la hora de realizar mis tareas, con la entropía de una mano y en la otra una memoria que acusada de ser selectiva (aunque mi diagnóstico es que funciona a su propia voluntad). No me gustan las masas ni busco la perfección, prefiero saber un poco de todo y cultivarme tanto por dentro como por fuera, aunque conlleve más tiempo por eso de que mi constancia tampoco rebosa por culpa de la amiga pereza. Hay quien dice que soy buena persona, yo suelo responder que no es difícil seguir el Hakuna matata, o lo que un amigo me ha dicho más de una vez de ‘desea a los demás lo que te desearías a ti mismo’, yo lo intento. Tengo tres hijas: María, la mayor de todas, la patriota, me lleva acompañando cuando ya nadie me ha soportado (por eso de que ella no puede salir corriendo) y se sigue quedando conmigo aunque haya veces que tenga que quitarle el polvo y afinarla por estar algo más pendiente de sus dos hermanas pequeñas; pero eso sí, espero que algún día puedan convertirse en niñas de verdad, aunque así también las quiero. Me gusta pensar que tengo 7 vidas y que, según mis cuentas, me he pulido 3 por la cabeza que tengo, entre otras cosas. Tiendo a jugar al pingpong con el romanticismo pero los partidos no suelen acabar por eso de que la pelota se queda empalagada a la mesa. Adoro la sutileza y puede que exteriorice más bien poco, pero prefiero el sonido del silencio y que cuando alguien hable sea para decir algo más bello que ese silencio aunque sea yo quien no aguante sin romperlo para hacer el tonto y robar sonrisas.

sábado, 23 de marzo de 2013

Spring.

A lo mejor es una mañana diferente
que sueño en su cama
estando a mi lado
con sus ojos
clavados en un gato somnoliento y un café entre las manos
mientras los rayos entran por la ventana 
pidiendo permiso para entrar
por si molestan
y se le enredan en mechones de pelo
que se resbalan de entre la seda que es su piel
por unos hombros necesitados de trombocid.
Bostezo
y me da los buenos días con una caricia
y un ronroneo responde por sí solo
y simplemente se acerca
y cierro los ojos
y despierto
en mi cama
con los efectos secundarios de una guerra que no tiene más armas que la imaginación.

domingo, 17 de marzo de 2013

Extraño.


Es mi palabra favorita en este idioma posiblemente porque pienso que me gusta identificarme con ésta a menudo. Tiene algunos sinónimos tales como raro, anormal, los cuales me molesta su pronunciación en cualquier boca, pienso que socialmente ha tomado una connotación despectiva hacia la persona y/o cosa hacia la cual va dirigida y nadie la merece.
Extraño es cada ser vivo, diferente en su manera de ser, mejor o peor.
Extraña se hace la situación que se sale de una rutina, que te hace sentir de otra forma, que te incomoda porque no sabes qué hacer o cómo actuar, que te enseña.
Extraño está dejando de ser esconderse, en algunos lugares.
Extraño se ha vuelto confiar, sincerarte, (man)tener unos valores.
Extraño es despertar y sentir su olor envolviendo la habitación, abrir los ojos y que éste se desvanezca junto con toneladas de ilusión, y darte la vuelta en la cama; que su sombra ilumine la sonrisa que tanto espera su mirada, a pesar de que la oscuridad las aguarde bajo su manto y permita que se puedan fundir; que nos hayamos encontrado.
Extraño dejó de ser que no quiera otra cosa que estar a su lado.

lunes, 4 de marzo de 2013

Tengo entendido que entender está infravalorado.

A pesar de tener los ojos cerrados se podía reconocer perfectamente el sonido de la brisa y la arena pegándose a la piel, pero como no sabía cuándo iba a volver a tener esa sensación cerca otra vez abusé un poco del momento y me descalcé. Las olas rompían el silencio y lo ahogaban hasta traerlo a la orilla por mucho que se resistiera, pues pretendía permanecer en el mar de pensamientos que sumergía a toda una hora de neuronas buscando una sinapsis que les diera algún tipo de luz verde, o simplemente de luz. El primer boqueo de la tarde sugería que distanciara un poco los poco los párpados y pusiera un pie delante de otro sin intención de limitar la sucesión, y mientras aparecían a lo largo de ésta elementos que se iban introduciendo otros se despejaban por esa lógica que tanto le gusta aplastar a lo irrelevante, pero de la misma forma esas nuevas premisas se dejaban ver bajo algunas caracolas queriendo llamar la atención y solicitando espacio en nuestra memoria, la cual ya de por sí tenía problemas para organizarse con los procesos ya existentes... Menos mal que en ese instante aparece la memoria virtual y te permite tomar aire e impulso.

sábado, 16 de febrero de 2013

God went (and is) with us

Jugando a desencriptar el algoritmo muñequero con el que las proteínas los aminoácidos pretendían ganarme a una partida de billar aposté al caballo equivocado al sugerir que su sonrisa se detuviera con el mero propósito de acabar con ese tiempo que tantas vueltas había dado de más a la manecilla de su reloj cada vez que nos encontrábamos, y combinando las aceleraciones de dicho contador y las que el pulso se permitía daba la impresión de que estábamos sin estar queriendo estar en otro estado. Tiempo que perdiendo su control nos remontó a la charca en la que nos encontramos, y balanceamos la rueda de la fortuna sin saber cómo podría producirse un azar tan desconcertantemente exacto, y nos detuvo en el mejor momento posible: el actual, dándonos la libertad de matar a unos prototipos de princesa que no encajaban en los perfiles deseados y volver a definirlos, tomando nota nuevamente de la rapidez con que suceden los acontecimientos.
Porque no podemos dejarlo pasar con la boca cerrada, sin decir ni miau. Porque todos tenemos una rana en una charca esperando a que nos paremos a descansar y, habiéndonos relajado, nos envolverá en una realidad soñada... Y, por supuesto, porque lo digo yo.

domingo, 27 de enero de 2013

Efectos secundarios.


Dos llamas eran suficientes para iluminar la habitación, aparte de su sonrisa, y con ella todo ese universo de pequeñas cosas que no paraba de seguir creciendo con el paso de las caricias que nos dibujábamos en la espalda. Jugando con los ojos cerrados a no perder la noción de la realidad un giratiempo roto nos llevaba por los senderos infinitos que terminaban en su ombligo y discusiones en lenguajes no verbales a causa de los caminos sin salida por los que me guiaba esa orientación que parece negarse a colaborar. Dejamos que dos patitos se volvieran a reír un poco y mientras, con el ritmo de los latidos, cerró los ojos y le relataba en susurros al subconsciente algunas conspiraciones que se estaban llevando a cabo, y otras que requerirían su ayuda. Hasta que despertó, y después de comprobar que la Torre Eiffel seguía donde la había dejado nos aseguramos durante un rato de que los deseos no se cumplen solamente en los sueños.

martes, 22 de enero de 2013

Hier

Cerré los ojos y era la hora del recreo, para variar era de las últimas personas en abandonar la clase, sin prisa, pues nadie se percataba de mi ausencia, miraba cómo los demás sonreían y corrían sinsentido para sudar quince o veinte minutos y volver a entrar sudorosos a un recinto cerrado donde el resto tendríamos que aguantar la condensación de sus neuronas por el paso de los minutos hasta que sonara el timbre y los mandara de vuelta a su manada.

Y mira que no me gustaba saltar a la comba por aquel entonces y tampoco ha cambiado mucho…

Los abrí y el bocadillo se había dividido en sombras que tenía a mi alrededor mientras jugábamos a ser mayores en un parque de risas y vasos de recuerdos borrosos (... por la memoria). Me seguían cegando las luces de las farolas que se inquietaban de camino de vuelta a mi cama, es mejor la oscuridad para ver las estrellas, pero ellas no lo querían entender. Conseguí tumbarme, pero sin haber llegado a meterme entre las sábanas me perdí por el camino y terminé en un jardín lleno de todo tipo de flores, y asumiendo que no podía quedarme allí eternamente cogí las que más me gustaron y las traje de vuelta dando un paseo entre las calles de Italia y Granada. A la mañana siguiente me senté a hablar seriamente con cajas bipolares que me atan a la lógica de madrugadas en vela. Intentándolas hacerlas entrar en razón reconfirmé lo bien que se me daba perder la vergüenza por vigésimo segunda vez, y tocar las pelotas sin límite de mosqueo. Pero jugar con fuego era lo que tenía, y volví a despertar otra mañana sin saber por qué una señora con bata miraba un bote de suero que me había acompañado la noche anterior… Me dijo que iba de cabeza. Aunque para entonces pensaba que buscar respuestas no traería otra cosa sino que más preguntas, y empecé a sorprenderme más a menudo. Me dejé enamorar por seis cuerdas a las que tantas veces había renegado su sencillez (y plenitud a la vez) y aprendí a tocar compases con los que repartiera carcajadas de inocencia y abrazos de ilusión.

martes, 15 de enero de 2013

Hasta los ovarios de que me toquen los cojones.

Me cansan las correcciones políticas (una vez más, sí). Todo puede ser muy bonito y del color del arco iris hasta que alguien toca la vena sensible y se nos hinchan los respectivos aparatos reproductores, nos resignamos y pretendemos hacernos oír como si hubiéramos estado desde el primer momento al pie del cañón. El mejor sonido se puede emitir es el silencio, es decir, si no sabes no opines, por favor, gracias. Imbécil.
Nos ¿guiamos? por manipuladores de CI negativo que deciden la moralidad de la sociedad en base a la cantidad de ceros que van a engordar su cuenta bancaria, ilusionándose pensando que de esa forma son mejores que otros sin mirar otra cosa que su puto ombligo.
Se echa de menos a gritos que haya gente buena, altruista y desinteresada, pero el problema es que matamos a los pocos que pueden haber sobrevivido a la infancia. La sociedad contamina de una forma las mentes tal que si no decimos tal o hacemos cual se repudia como si se tratara de peste. Eso sí, como sugieras que tus máscaras no están a la última hay quien se ofenderá y perderás contactos en las redes sociales.
¿Tan difícil es ser sincero? Empezando con uno mismo y luego, si has completado el primer nivel, puedes pasar a ser consecuente con tus principios, pero ¡hey! si eres de grandes retos, molas más que la seta de Super Mario y aún así has podido con todas sólo me queda decir hakuna matata.
Me he comprado con una rana una casa en la quinta estrella a la izquierda, que la segunda a la derecha hay ya demasiada gente (...empezaron siendo un centro de "ayuda" para pederastas y drogadictos, y sigue aumentando la lista). Me mudaré dentro de no mucho. Se admiten visitas, pero ya advierto que tengo un avestruz a la que castigo sin comer cuando se porta mal y si no avisáis previamente muerde.

viernes, 11 de enero de 2013

Counting stars


Me cuestionaba el copiloto, hastío y desesperado por ignorar sus señales de escucha, las causas por las que tantas noches el insomnio intentaba hacerse dueño de mi cama con una ligera sonrisa inquisitoria de la castidad más profanada. Inconscientemente y con la atención situada en un horizonte que susurraba el nombre causante de los rugidos del motor, y silenciado por las voces que salían de los altavoces, marcaba los ritmos en el volante pensando en las veces que esa canción pudo llegar a sonar para su sonrisa y lo mucho que extrañaba acariciar la guitarra que aguardaba impaciente en los asientos traseros por ver a su rival más directa, en cuanto a dejarse trastear se refería. Qué más daba que sólo la luna pudiera iluminar aquella carretera, o qué más daba que su piel fuera el único sendero y cobijo que albergaba entre sueño y sueño, que en un intento de coger las riendas de las notas y las ideas que me mantenían a la izquierda del nirvana atiné a despejar las suyas.