martes, 15 de enero de 2013

Hasta los ovarios de que me toquen los cojones.

Me cansan las correcciones políticas (una vez más, sí). Todo puede ser muy bonito y del color del arco iris hasta que alguien toca la vena sensible y se nos hinchan los respectivos aparatos reproductores, nos resignamos y pretendemos hacernos oír como si hubiéramos estado desde el primer momento al pie del cañón. El mejor sonido se puede emitir es el silencio, es decir, si no sabes no opines, por favor, gracias. Imbécil.
Nos ¿guiamos? por manipuladores de CI negativo que deciden la moralidad de la sociedad en base a la cantidad de ceros que van a engordar su cuenta bancaria, ilusionándose pensando que de esa forma son mejores que otros sin mirar otra cosa que su puto ombligo.
Se echa de menos a gritos que haya gente buena, altruista y desinteresada, pero el problema es que matamos a los pocos que pueden haber sobrevivido a la infancia. La sociedad contamina de una forma las mentes tal que si no decimos tal o hacemos cual se repudia como si se tratara de peste. Eso sí, como sugieras que tus máscaras no están a la última hay quien se ofenderá y perderás contactos en las redes sociales.
¿Tan difícil es ser sincero? Empezando con uno mismo y luego, si has completado el primer nivel, puedes pasar a ser consecuente con tus principios, pero ¡hey! si eres de grandes retos, molas más que la seta de Super Mario y aún así has podido con todas sólo me queda decir hakuna matata.
Me he comprado con una rana una casa en la quinta estrella a la izquierda, que la segunda a la derecha hay ya demasiada gente (...empezaron siendo un centro de "ayuda" para pederastas y drogadictos, y sigue aumentando la lista). Me mudaré dentro de no mucho. Se admiten visitas, pero ya advierto que tengo un avestruz a la que castigo sin comer cuando se porta mal y si no avisáis previamente muerde.

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