martes, 22 de enero de 2013

Hier

Cerré los ojos y era la hora del recreo, para variar era de las últimas personas en abandonar la clase, sin prisa, pues nadie se percataba de mi ausencia, miraba cómo los demás sonreían y corrían sinsentido para sudar quince o veinte minutos y volver a entrar sudorosos a un recinto cerrado donde el resto tendríamos que aguantar la condensación de sus neuronas por el paso de los minutos hasta que sonara el timbre y los mandara de vuelta a su manada.

Y mira que no me gustaba saltar a la comba por aquel entonces y tampoco ha cambiado mucho…

Los abrí y el bocadillo se había dividido en sombras que tenía a mi alrededor mientras jugábamos a ser mayores en un parque de risas y vasos de recuerdos borrosos (... por la memoria). Me seguían cegando las luces de las farolas que se inquietaban de camino de vuelta a mi cama, es mejor la oscuridad para ver las estrellas, pero ellas no lo querían entender. Conseguí tumbarme, pero sin haber llegado a meterme entre las sábanas me perdí por el camino y terminé en un jardín lleno de todo tipo de flores, y asumiendo que no podía quedarme allí eternamente cogí las que más me gustaron y las traje de vuelta dando un paseo entre las calles de Italia y Granada. A la mañana siguiente me senté a hablar seriamente con cajas bipolares que me atan a la lógica de madrugadas en vela. Intentándolas hacerlas entrar en razón reconfirmé lo bien que se me daba perder la vergüenza por vigésimo segunda vez, y tocar las pelotas sin límite de mosqueo. Pero jugar con fuego era lo que tenía, y volví a despertar otra mañana sin saber por qué una señora con bata miraba un bote de suero que me había acompañado la noche anterior… Me dijo que iba de cabeza. Aunque para entonces pensaba que buscar respuestas no traería otra cosa sino que más preguntas, y empecé a sorprenderme más a menudo. Me dejé enamorar por seis cuerdas a las que tantas veces había renegado su sencillez (y plenitud a la vez) y aprendí a tocar compases con los que repartiera carcajadas de inocencia y abrazos de ilusión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario