sábado, 23 de marzo de 2013

Spring.

A lo mejor es una mañana diferente
que sueño en su cama
estando a mi lado
con sus ojos
clavados en un gato somnoliento y un café entre las manos
mientras los rayos entran por la ventana 
pidiendo permiso para entrar
por si molestan
y se le enredan en mechones de pelo
que se resbalan de entre la seda que es su piel
por unos hombros necesitados de trombocid.
Bostezo
y me da los buenos días con una caricia
y un ronroneo responde por sí solo
y simplemente se acerca
y cierro los ojos
y despierto
en mi cama
con los efectos secundarios de una guerra que no tiene más armas que la imaginación.

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