lunes, 4 de marzo de 2013

Tengo entendido que entender está infravalorado.

A pesar de tener los ojos cerrados se podía reconocer perfectamente el sonido de la brisa y la arena pegándose a la piel, pero como no sabía cuándo iba a volver a tener esa sensación cerca otra vez abusé un poco del momento y me descalcé. Las olas rompían el silencio y lo ahogaban hasta traerlo a la orilla por mucho que se resistiera, pues pretendía permanecer en el mar de pensamientos que sumergía a toda una hora de neuronas buscando una sinapsis que les diera algún tipo de luz verde, o simplemente de luz. El primer boqueo de la tarde sugería que distanciara un poco los poco los párpados y pusiera un pie delante de otro sin intención de limitar la sucesión, y mientras aparecían a lo largo de ésta elementos que se iban introduciendo otros se despejaban por esa lógica que tanto le gusta aplastar a lo irrelevante, pero de la misma forma esas nuevas premisas se dejaban ver bajo algunas caracolas queriendo llamar la atención y solicitando espacio en nuestra memoria, la cual ya de por sí tenía problemas para organizarse con los procesos ya existentes... Menos mal que en ese instante aparece la memoria virtual y te permite tomar aire e impulso.

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