sábado, 17 de agosto de 2013

Dancing in the moonlight

La sutileza mantenía la coreografía acordada con la ironía provocando el recelo de la sorna y el sarcasmo, pareja adyacente en la pista de baile, y permutando algunos movimientos previamente pactados para descolocar a la metáfora y a la hipocresía del otro extremo, en el que se mecían a sus anchas con plena certeza de que su superioridad era irrevocable, alentaron a la inseguridad poco a poco a un ritmo con el que la coordinación de los pasos consiguieron acomplejar a los cuatro graciosos pies que ya sudaban del desconcertado y desacompasado nivel de coherencia que superaba notablemente a sus contrincantes.

Llegados a los últimos compases la hipocresía cedió antes el traspié del victimismo y cayó hasta dejarse entrever la desnudez de ese mundo imaginario que tan bien había sido conocido en las salas más iluminadas.

viernes, 2 de agosto de 2013

The things i really…

Me voy, allá donde las declinaciones pasionales llenan sus bocas de canciones y se dejan caer sobre un follaje ebrio de nostalgia y bajo las decisiones unilaterales del hemisferio derecho, allá donde los pulmones pueden corretear felizmente en el jardín de atrás, y no haya que encender la luz para saber que sigues al otro lado de la cama, o apagarla para soñarnos con las manos… Donde el frío celestino no deje que te separes de unos brazos siguen esperando atentos a ese sonido que hace la llave al encajarla en la cerradura, preparados para salir corriendo a saludarte a besos, donde entre el norte y el sur escojamos el este para que no haya nadie, y que sólo nadie pueda saber quiénes somos. Me voy, pero en cada mano llevo un amante.