sábado, 22 de marzo de 2014

Remember.


Quería darle algo que llevara siempre encima, que no se lo quitara y le trajera algún buen recuerdo que le hiciera sonreír, pero no daba con ello. Buscaba y pensaba lo que podría ser más acorde con su personalidad, su estilo, sus pequeñas cosas que le hacen tan especial.
Puñetas, es jodido, mucho, más de lo que había pensado. Además de que tenía de todo y decía que no necesitaba nada, pero sus ojos adquirían ese color y esa luz cuando recibía sorpresitas que a ver quién no se atrevía a desobedecer. Y que quería que lo tuviera, por orgullo, egoísmo, llámalo x, pero todo fuera por… miau. Iba pasando el tiempo y joder joder joder, no podía seguir así, tenía que encontrarlo… Y vuelta a empezar, aunque fuera a base de paseos, pero tenía que estar en algún lado esperando a que lo encontrase (viva el autoconvencimiento, ¿no?).

… Y lo encontré, pero en una forma  que no era la que había pensado, y con un precio que sólo el tiempo dirá si fue demasiado caro.
Lo descubrí, tarde, pero di con ello, y sonreí al darme cuenta de que no se lo quitaría para lavarrse las manos, o porque no conjuntase con la ropa. Lo llevaría consigo, porque el tiempo, y las experiencias, y los recuerdos que éstos generan son parte de lo que somos al mirarnos al espejo.