miércoles, 14 de mayo de 2014

El búho borracho.

Ei ei ei.

Qué más da
si levanta la cabeza,
esconde la mirada,
u otra estrella le hace sonreír.

Qué más
que tiempo
para pararlo
y no encontrar
más que lo olvidado.

Qué queda
además de cuentos
e historias singulares
que siguen acostadas
mientras acumulan polvo(s)
y otras tantas lunas llenas desgarradas.

Que damas que,
comiéndose unas a las otras,
se detenían para cederse los turnos,
y estrecharse las manos
para después
desenfundar sus armas
y seguir comiendo.


Queda más
por compartir quizás,
y saber 
qué rectificar;
pero ei ei ei,
gracias,
queda más
de lo que hubo.