martes, 26 de agosto de 2014

Dream a little dream of me.



Hay mañanas en las que se puede sentir que la cama es el epicentro de la zona de confort, y al sacar un pie aventurero el aleteo de una mariposa hace vibrar el segundero congelando el resto del cuerpo con su sonido.
Con los ojos aún cerrados y resignados, que, sabios ellos, son conscientes de que los monstruos que le atormentaban se han metido debajo de la cama y se han tapado la cabeza con las pelusas; ellos, intentan anular las ondas de sonido mientras son restregados por las correspondientes manos y arrastrados de una vez por todas al universo de la consciencia.
Agua, fría además, una guinda ideal como primera bofetada de realidad, acompañada por las melodías propias de la fauna del entorno.
Comida. Pero hay días en los que la cocina es mejor evitarla… Demasiadas cosas que pinchan y gritan cobarde entre miradas y sonrisas. Pero hay que comer. Más agua.
Cambian las bandas sonoras con un ritmo establecido por la mariposa, entre unos tonos más graves que otros e intervalos de pausas para volver a cerrar los ojos y respirar.
Cambian, porque nada ni nadie sabe estar quieto, porque con el tiempo se cambia. 
Al menos hasta el día siguiente. 
O hasta que se abra la ventana y salga la mariposa.

viernes, 8 de agosto de 2014

Goal-keeper

Aprender a tirarse al suelo es algo que no sólo deberían saber hacerlo los porteros ya que resulta bastante útil cuando te das cuenta de que sin balón también caes (por muchas pelotas que tengas), de que las rodilleras pierden su gracia cuando no encuentras cicatrices ni más recuerdos de las caídas que los reflejos de sus experiencias, o de que lo importante es que no importan las veces que sangres o los morados reaparezcan en los mismos lugares sino que tu determinación sea fortalecida e impulsada al pie que te queda detrás y agarres con la misma fuerza que el primer día (sino con más) aquello que te animó a empezar a andar.

La mayoría piensa en 10 combinaciones posibles de llegar a apoyarse y llegar hasta arriba, sopesando en una menor medida que el tercer y último mono puede ser quien, haciéndose oír del décimo al primero, tenga en sus manos el poder de sostenerlos a todos sin necesidad de abrir la boca.

Saltad intentando llegar a rematar que sacar a guantazos las adversidades es más divertido; que creerse con la sabiduría de Gandalf puede que sea pasarse, pero hay situaciones que no se pueden dejar pasar; y que al saltar se va con todo a coger cada oportunidad,
con las dos manos,
para que no se escapen.