sábado, 28 de febrero de 2015

Ayuda, consejo, opinión.


Es de esperar que las personas, por el hecho de ser diferentes entre sí, tengan diferentes juicios con respecto a una misma idea. Con una mayor base, conocimiento, experiencia, es indiferente al fin y al cabo, puesto que somos seres (algo) racionales y nos sentimos en la obligación de hacer alarde de esa capacidad para demostrar una superioridad que tan inferiores nos hace sentir (las jerarquías no son un cuento de hadas, son los padres).

Los “i told you”, “i knew it”, “you could…”, “you should…” saben mejor que el cigarro de después cuando eres quien fuma (ya que la satisfacción rara vez se comparte), pero cuando recibes el humo se espera de la misma forma una sonrisa de agradecimiento, y si puede ser con la devolución de un cuchillo debidamente limpiado (y… ¿Por qué no? también afilado) en compensación a una inversión de tiempo ajena que posiblemente era tan innecesaria como útil. 

Somos seres humanos deshumanizados ya no por la sociedad, sino por nosotros mismos priorizando unas decisiones sobre otras, en cualquier momento del día, en cualquier escenario, en el que mostramos una postura, una respuesta, una sonrisa, un recibo, pero nada de eso importa porque siempre es bueno conocer al dueño del estanco del barrio (por si hay que comprar mecheros).

¿Empatía, de qué marca? Da igual, dame cinco, y el finde descanso.