martes, 16 de febrero de 2016

Blind


Miedo me da si me pides que te toque algo, por si te enamoras y me gusta, y conseguimos desafinar a las cuerdas de tanto hacerlas temblar por la envidia que nos tendrían al mirarnos impotentes, que sostenidas en la pared intentando no caerse querrían seguir nuestro ritmo perdiéndose entre las escala(da)s, y en las subidas y bajadas de octavas.

No quieras adivinar la melodía, por si la conoces y nos conocemos, y vemos que (qué) notas (en) cada pentagrama, cada silencio, (en) cada cambio de compás; por si empiezo repasándote La y terminas sobre Mi.

Cuídate de mirarnos cantar a oscuras, por si descubres a aquellas cuerdas ahora locas afinando el oído para escuchar los versos que se susurran con las manos entrelazadas, y se sonríen sonrojadas las yemas de los dedos al encontrarse arrugadas por el paso del tiempo.


Pero no pares… Hasta que te toque (y empieces otra vez a leer la partitura).