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domingo, 24 de junio de 2018

Give a little time

¿Recuerdas en el escondite, cuando eras tú quien tenía que buscar, la sensación de escuchar un movimiento en falso, o la respiración que estabas buscando? Nadie debía moverse ni producir ningún ruido. 
Abres armarios, miras debajo de las camas, detrás de puertas; que si el lavavajillas o la lavadora son demasiado pequeños, que si el desván no vale... Nada.
Vuelves a repetir donde ya has estado, porque ¿y si te has dejado algo? Hay que fijarse bien. Y todo sigue igual.
Joder, ha encontrado un sitio nuevo, no vale.
Te paras, miras al techo, al suelo, echas un vistazo a la sala, e intentas recodar detalles. ¿Hacia dónde puede haber ido?
Piensa en la dirección que fueron sus pasos mientras le dabas tiempo a desaparecer. Retrocedes en tu mente.
Te da por sonreír porque crees saberlo, y coges velocidad.
Pues no, y aparece la frustración.
JODER. ¿Dónde está? A la mierda, luego sigo, i need a break;
Se te termina olvidando y no vuelves a buscar, y otros temas reclaman tu atención y tu tiempo. Que en realidad nunca llegaste a parar, pero admitirlo sería lo fácil, y nos gustan los retos. Los detalles siguen ahí y no pasan inadvertidos, preguntas por si te acercas sin ser consciente, y, por locura que pueda ser, te asomas, por si acaso.
Pasa el tiempo y quizás ya prestas menos atención, porque era una estupidez y una pérdida de tiempo. Tu mirada cambia en otra dirección, tu expresión no ofrece la misma ilusión ni inocencia, porque no merece la pena.
Resoplas.
Los pies van solos, con un rumbo que en algunas ocasiones quizás no esté muy claro y/o no te apetezca planteártelo; pero sin darte cuenta, de repente te quedas a oscuras, en un momento todo desaparece, y te da una vuelta el estómago.
- ¿Quién soy?

martes, 24 de enero de 2017

Be yourself



Voy a contarte un secreto, una técnica que ha pasado a lo largo de los siglos entre diferentes culturas y épocas permitiendo alargar su vida a aquellos que la dominaban, y con un tiempo de calidad. 

Una fórmula que permite acercarse a uno mismo, fortalecer la paz interior, y que, a pesar de ser de muy fácil acceso, es igualmente muy fácil de olvidar. Requiere práctica, convicción y perseverancia, de la misma forma que humildad y sensatez.

A largo plazo también ayuda a ahorrar problemas y desarrolla la tolerancia con los demás, simplifica los recursos que necesitas en tu vida, ya sean materiales o no, y te permite intensificar las experiencias que vayas a tener, y aprender a sentirte más real con tu entorno.

domingo, 12 de junio de 2016

w8 & see



Las manos se habían terminado insensibilizando después de pasado un rato al mismo ritmo, quizás había tocado algún nervio en algún momento, pero ahora temblaban como por voluntad propia. También había vuelto el silencio, o lo que lo parecía, y sólo se oía cómo alguien intentaba recuperar el aliento desde la cama, la cual tanto ella como la pared habían sido testigos de la escena desde el principio, y manteniendo los ojos muy abiertos, atónitos ante los gritos propios de tal desahogo, volvían a arropar lo que ahora quedaba de los suspiros.
“Vamos”, dijo levantando la vista, y volvió.
Y esta vez la pared dejó de ser espectadora y relevó a la cama, de la cual ya no quedaba mucho, y empezó poco a poco a empaparse de los golpes que se le acentuaban sin ser culpable de nada. No tardó en cambiar sus colores, ya que no podía evitar sonrojarse con forme se intensificaban los latidos de cada mano contra la misma, ni apartar la mirada sin que ese rubor derramara como lágrimas las gotas que se quedaban inmersas en el lienzo. Hasta que volvió otro silencio a causa del desgaste o la impotencia, o la resignación, o la consciencia de que las cicatrices resultantes de aquellos asaltos le ayudarían a dar los pasos venideros.

martes, 26 de agosto de 2014

Dream a little dream of me.



Hay mañanas en las que se puede sentir que la cama es el epicentro de la zona de confort, y al sacar un pie aventurero el aleteo de una mariposa hace vibrar el segundero congelando el resto del cuerpo con su sonido.
Con los ojos aún cerrados y resignados, que, sabios ellos, son conscientes de que los monstruos que le atormentaban se han metido debajo de la cama y se han tapado la cabeza con las pelusas; ellos, intentan anular las ondas de sonido mientras son restregados por las correspondientes manos y arrastrados de una vez por todas al universo de la consciencia.
Agua, fría además, una guinda ideal como primera bofetada de realidad, acompañada por las melodías propias de la fauna del entorno.
Comida. Pero hay días en los que la cocina es mejor evitarla… Demasiadas cosas que pinchan y gritan cobarde entre miradas y sonrisas. Pero hay que comer. Más agua.
Cambian las bandas sonoras con un ritmo establecido por la mariposa, entre unos tonos más graves que otros e intervalos de pausas para volver a cerrar los ojos y respirar.
Cambian, porque nada ni nadie sabe estar quieto, porque con el tiempo se cambia. 
Al menos hasta el día siguiente. 
O hasta que se abra la ventana y salga la mariposa.