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martes, 16 de febrero de 2016

Blind


Miedo me da si me pides que te toque algo, por si te enamoras y me gusta, y conseguimos desafinar a las cuerdas de tanto hacerlas temblar por la envidia que nos tendrían al mirarnos impotentes, que sostenidas en la pared intentando no caerse querrían seguir nuestro ritmo perdiéndose entre las escala(da)s, y en las subidas y bajadas de octavas.

No quieras adivinar la melodía, por si la conoces y nos conocemos, y vemos que (qué) notas (en) cada pentagrama, cada silencio, (en) cada cambio de compás; por si empiezo repasándote La y terminas sobre Mi.

Cuídate de mirarnos cantar a oscuras, por si descubres a aquellas cuerdas ahora locas afinando el oído para escuchar los versos que se susurran con las manos entrelazadas, y se sonríen sonrojadas las yemas de los dedos al encontrarse arrugadas por el paso del tiempo.


Pero no pares… Hasta que te toque (y empieces otra vez a leer la partitura).

martes, 29 de julio de 2014

Corchetes y corcheas.



Habían perdido la cuenta de los vasos que se habían llenado y vaciado, y vuelto a llenar, y vuelto a vaciar… y así sucesivamente desde… habían perdido la cuenta cuándo. El piano se había dado a la ginebra repitiendo torpemente una melodía mientras la guitarra yacía tumbada bocabajo con una mano agarrada a una de las botellas que la rodeaban, ambos sin signos de consciencia pero con las cicatrices propias de las composiciones que habían surgido mientras compartían bebidas entre musas y fusas, partituras interpretadas a cuatro manos que derretían los ojos y los oídos en mares de vasos cortados por los compases en los que en cada pulso batían cada nota como si de un duelo se tratara, o quizás reivindicaron el amor que les fue impuesto por los luthiers, callándoles e impidiéndoles sonar más allá de cómo fueron creados, pero a pesar de que la guitarra era un instrumento que, aunque de cuerda tuviera poco, compartía sus pulsaciones con el teclado y ambos sentían las intensidades con las que sus notas resonaban en sus cajas de resonancia cada vez que un dedo se posaba sobre ellos. Hasta que caían muertos de agotamiento, sin aliento y sin manos con los que poder sostener otro vaso más con el que curar las marcas que se habían expandido a lo largo del cuerpo a medida que pasaba la noche.

sábado, 23 de marzo de 2013

Spring.

A lo mejor es una mañana diferente
que sueño en su cama
estando a mi lado
con sus ojos
clavados en un gato somnoliento y un café entre las manos
mientras los rayos entran por la ventana 
pidiendo permiso para entrar
por si molestan
y se le enredan en mechones de pelo
que se resbalan de entre la seda que es su piel
por unos hombros necesitados de trombocid.
Bostezo
y me da los buenos días con una caricia
y un ronroneo responde por sí solo
y simplemente se acerca
y cierro los ojos
y despierto
en mi cama
con los efectos secundarios de una guerra que no tiene más armas que la imaginación.

viernes, 11 de enero de 2013

Counting stars


Me cuestionaba el copiloto, hastío y desesperado por ignorar sus señales de escucha, las causas por las que tantas noches el insomnio intentaba hacerse dueño de mi cama con una ligera sonrisa inquisitoria de la castidad más profanada. Inconscientemente y con la atención situada en un horizonte que susurraba el nombre causante de los rugidos del motor, y silenciado por las voces que salían de los altavoces, marcaba los ritmos en el volante pensando en las veces que esa canción pudo llegar a sonar para su sonrisa y lo mucho que extrañaba acariciar la guitarra que aguardaba impaciente en los asientos traseros por ver a su rival más directa, en cuanto a dejarse trastear se refería. Qué más daba que sólo la luna pudiera iluminar aquella carretera, o qué más daba que su piel fuera el único sendero y cobijo que albergaba entre sueño y sueño, que en un intento de coger las riendas de las notas y las ideas que me mantenían a la izquierda del nirvana atiné a despejar las suyas.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Entre Sol y Mi, Luna.


Había olvidado la gratitud que desprendían unas cuerdas al ser renovadas, que entre que mis manos les daban la merecida calidez aturdían a unos músculos de madera que pretendían resistirse al tacto con el que me iba acompasando poco a poco, y los balbuceos salían en proporción a la intensidad con la que aproximaba su boca a la mía, y la mía a la suya, como esos metrónomos que no llegan a detenerse a menos que los engranajes, desgastados por el tiempo o el agotamiento, se interponen en su curso. Afinar cada una de las seis formas de explotar su voz, para después combinarlas y erizarnos la piel, y probar por enésima vez unos muelles que no caerán en la breva de dejarnos desfallecer entre las subidas y bajadas de las longitudes de onda de sus suspiros, todo ello teniendo que subir siempre un tono y medio más que el día anterior, puesto que es la distancia que me separa de una luna deudora de su séptima más alta.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Playing (?)

Con todas mis fuerzas clavé la púa bajo la ceja y sentí como una infinidad de sensaciones recorrían su cuerpo y el mío. No saber que tal subida de adrenalina iba a tardar unas horas en irse hubiera sido un estúpido intento de auto-convencerse, pero aún así continué una y otra vez ya sin fijarme dónde acababan las púas que desfallecían en la mesa de torturas, mi cabeza solamente atendía a la boca que gritaba suplicando que no acompañase sus quejidos con mi burla habitual en estos casos. Pero, ¿cómo no hacerlo? Disfrutaba con las ondas introduciéndose por las ranuras de mi piel para erizar todo bello momento que pasaba rasgando sus cuerdas consonantes, todas locas y subidas de tono. Cómo contenerme a no acariciarle el cuello, cogerle de las muñecas y rasgar su cintura de arañazos hasta que nos quedásemos sin voz, ni fuerzas, ni respiración... Y es extraño, pues no puedo coger la púa sin extrañar el tacto de las yemas con las cuerdas.

miércoles, 27 de junio de 2012

Inchenchateces


Intentando encontrar esa estúpida y recomendada postura de ‘sí, vale, ya no me duele el culo’ los acordes iban bailando entre las manos y las cuerdas tartamudeaban sintiendo que las notas fluían sin la necesidad de mostrárselo a los otros sentidos para probar su convicción, de que con el paso del tiempo los trastes se habían hecho más pequeños, la piel se ponía de gallina por la rapidez con la que se podían llegar a producir los sonidos que se pretendía expresar en un determinado intervalo, y los ritmos en los que pensando que ibas a llorar dabas un salto por la adrenalina que te había subido al momento elevándote a un suspiro de éxtasis que no es comparable a otra sensación terrenal… En el momento que recordé que si seguía subiendo me iba a dar de cabeza con el techo volví a sentarme, pero me levanté para estirar las piernas y encontré una chincheta tumbada y confusa a causa de la gravedad que neutralizaba sus pensamientos, en la silla que intentaba ser acomodada al antojo de mis posaderas.

jueves, 26 de enero de 2012

Forgotten hands

Voy a susurrar una canción que tatúe sus notas y recuerde en cada verso que mi guitarra se enamoró de la voz que acompasaría los tiempos en los que quedaron definidas nuestras estaciones. Abre los oídos y cierra los ojos, que me da vergüenza si me miras y no consigo centrar la respiración en los ritmos que te pretendo marcar cuando me bombardeas a sonrisas. Palpando las cuerdas intento ajustar los intervalos y no acelerarme, pero me aceleras, y me dejo llevar por la melodía perdiendo el control y la posición de mis manos, las cuales ahora sólo desean llenar el vacío de un eco que resuena por toda la habitación llegando hasta a la esquina donde aún espera y descansa aquella guitarra enamorada.

sábado, 18 de diciembre de 2010

together


La sensación de poder cogerte, tocarte y sentir las vibraciones y sonidos que produces mientras subo y bajo por tu silueta, sólo tú consigues que me eleve a una dimensión de infinitas formas llena de paz y éxtasis. Eres la única que siempre me deja acariciarte para transformarnos en un solo ente, la que sigue a mi lado cuando parece que todo se ha acabado, eres la que me consuela con tu melodía, la que me devuelve a la realidad cuando me voy a mi mundo particular.