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domingo, 6 de diciembre de 2015

Tadaima.


Sin avisar siquiera rodeó todas las murallas con sus brazos y las derrumbó al bajar los párpados. Así, tan fácil y rápido como la sonrisa que le apareció después. Como si no quisiera dejar algo en pie, volvió a recordar a qué sonaban sus carcajadas y recompuso lo que quedaba con un susurro que no ha dejado de gritar.
Mi casa.

Mientras su piel sigue afirmando saber cómo florecer a lo largo de las estaciones, las flores han dejado de creer en la primavera quedándose desnudas con los llantos de sus pétalos, que menos mal que el invierno las ha arropado y las ha mandado a dormir, ya que si no hubiéramos tenido que buscar nuevas formas de retar al desconcierto a perderse en la relatividad de un tiempo odiosamente juguetón.

El reloj lleva ya un tiempo a sus espaldas consciente de la posibilidad de que otra vez vuelve a intentar componer nuevos ritmos, pero esta vez ha cogido una libreta nueva y ha llenado una tetera con las que no va a permitir que los nuevos proyectos se vean condicionados por los borradores anteriores.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Let's have dinner.

Como si nunca hubiera estado en otra parte,
o se hubiera ido más allá de lo que mis manos bostezan
pretendiendo despertar de un sueño que sin serlo es el mejor,
y como si no hubiéramos comido seguimos comiendo sin levantarnos.

Cómo no despegarme de sus bocas si me llaman a gritos
y se vuelven locas por unas caricias firmadas;
cómo no mirarle sin saber la respuesta en sus pupilas
y reenamorar a la luna saliendo otra vez fuera de su turno.

Comensales del plato más dulce en la invitación a la reciprocidad
cuyo manjar no tiene más cubiertos que las sábanas
ni mayor dificultad que el empo.

Conteniendo sin resistencia una invasión ya conquistada
con carcajadas armadas hasta los dientes de besos,
y con cada hechizo con el que me encanta.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Little things.

En qué momento aceptó el invierno su armadura de hielo y con un cálido abrazo se fundieron los dos en primavera.

En qué sonrisa intercambiada unos extraños se dijeron “I do”.

En qué caricia un animal deja de ser salvaje y pasa a compañero.

En qué mirada el corazón se consiguió encoger aguantando la respiración para que no se le escapara un suspiro contenido entre lágrimas de alegría.

Entre qué experiencias dibujamos esa línea que nos cicatriza y nos va empezando a definir.

Entre cuántas sábanas hay que buscar al amor para darnos cuenta de que había que esperar a que nos encontrara entre las nuestras, soñando con que llegaba mientras tanto…

Entreteniendo el tiempo entre copa y coña nos sentamos y nos sentimos como si siempre nos hubieran enseñado y como si nunca hubiéramos sabido.

Entre la una y las dos entré y entramos sin llamar, pero habiendo avisado de que íbamos, con un billete de ida a dar una vuelta al café de la esquina, en el que nos marcamos unos despistes inesperados y propios de francesas rubias y, sin saber la magnitud del premio, ni las reglas del juego (2), ganamos. 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Sea pues.

Voy  a entaconar los besos que nadie sacó a pasear por miedo a que se mojaran en una tormenta, mostrando a unas pupilas dilatadas la firmeza de un control que echó a correr al negarse a recibir las clases de decencia  que la jueza moralidad le impuso por robar inocencias de algunas manos pecadoras; que en cuanto comiencen a avanzar en forma de ejército los combatientes dejarán caer sus armas levantando las manos y dando luz verde a la imaginación, deseosa de dejar a unas muñecas insensibilizadas ante el reto implacable de que permanezcan en la inconcebible quietud de la espera que tan poco saber mantener al dejarse caer sobre la cama para quitarnos los zapatos.
Vamos a establecer como medida temporal el calor y el ¿frío? para no tener posibles contratiempos entre dos temperaturas, ya que los días se terminan quedando cortos y la luna parece tener prisa ya que hace tiempo que dejó de saludar.

Y en una de esas noches en las que el cielo abre las ventanas y se queda sin una nube, diremos de contar las estrellas al ritmo del vaivén de la marea.

martes, 7 de mayo de 2013

Just howling in the shadows


La arena quemaba menos con cada paso que se aproximaba a la orilla hasta que el calor cedió ante el frío, y se detuvo. Retrocedió un pie al ver que las olas sobrepasaban su estatura, pero no fue motivo suficiente para que ese movimiento no sirviera como impulso y adentrarse una vez más. Y todos los días, todos los santos días repetía ese ritual durante horas y buscaba algo que demostrase lo contrario, que le invitara a salir del fondo de aquel mar de pensamientos y sacar a flote la idea de permanecer allí indefinidamente.

<< . . . >>

En ese momento, en el que la cabeza sentía cómo empezaba a faltarle oxígeno y se lo pedía al resto del cuerpo, cerraba los ojos y sonreía pensando que el peso de lo que había asumido resignadamente como cierto le iba a dar ese golpe del que tanto había oído hablar. Sin embargo, cada vez que la marea se agitaba dentro de su cabeza terminaba despertando a la mañana siguiente en la misma cama con un anfibio agotado de haber cargado con dos sombras.

sábado, 27 de abril de 2013

Kano koe

Su voz a lo lejos se acercaba y canturreaba  mientras al otro lado de la puerta guardaba silencio con los ojos cerrados, intentando auto-convencerme de que estaba allí, y una vez que volvió y se asentó estuvo amansando a una bestia que tantos años había costado adiestrar, hasta que el silencio los inundó y fue roto con un sonido de lamento para pedir que no se callara, pero la sorpresa le sonrojó ya que no pensaba que pudiera tener público alguno, y aunque no dijo nada, y sus mejillas mantuvieran ese color, pasado un rato nuevamente las paredes se llenaron de un timbre que al cual las sonrisas no se cansaban de acompañar. No había nada más en aquel lugar que no albergara la paz sobrecogida por el momento en el que sus labios se despegaban y conseguían hacer olvidar que hay un antes, o un después, o un algo que no fuera el deseo de que ese instante fuera para siempre.

Una noche de verano de esas en las que el asfalto humea pasadas las diez de la noche
cuando la piel brilla
a juego con los ojos
y el hielo es el mejor amigo de cualquiera
esas noches
son perfectas para beber a la luz de la luna
pero sin duda
lo mejor
de esas son los besos frios por el hielo
mientras el resto del cuerpo se desmorona
por el calor.

sábado, 23 de marzo de 2013

Spring.

A lo mejor es una mañana diferente
que sueño en su cama
estando a mi lado
con sus ojos
clavados en un gato somnoliento y un café entre las manos
mientras los rayos entran por la ventana 
pidiendo permiso para entrar
por si molestan
y se le enredan en mechones de pelo
que se resbalan de entre la seda que es su piel
por unos hombros necesitados de trombocid.
Bostezo
y me da los buenos días con una caricia
y un ronroneo responde por sí solo
y simplemente se acerca
y cierro los ojos
y despierto
en mi cama
con los efectos secundarios de una guerra que no tiene más armas que la imaginación.

domingo, 17 de marzo de 2013

Extraño.


Es mi palabra favorita en este idioma posiblemente porque pienso que me gusta identificarme con ésta a menudo. Tiene algunos sinónimos tales como raro, anormal, los cuales me molesta su pronunciación en cualquier boca, pienso que socialmente ha tomado una connotación despectiva hacia la persona y/o cosa hacia la cual va dirigida y nadie la merece.
Extraño es cada ser vivo, diferente en su manera de ser, mejor o peor.
Extraña se hace la situación que se sale de una rutina, que te hace sentir de otra forma, que te incomoda porque no sabes qué hacer o cómo actuar, que te enseña.
Extraño está dejando de ser esconderse, en algunos lugares.
Extraño se ha vuelto confiar, sincerarte, (man)tener unos valores.
Extraño es despertar y sentir su olor envolviendo la habitación, abrir los ojos y que éste se desvanezca junto con toneladas de ilusión, y darte la vuelta en la cama; que su sombra ilumine la sonrisa que tanto espera su mirada, a pesar de que la oscuridad las aguarde bajo su manto y permita que se puedan fundir; que nos hayamos encontrado.
Extraño dejó de ser que no quiera otra cosa que estar a su lado.

sábado, 16 de febrero de 2013

God went (and is) with us

Jugando a desencriptar el algoritmo muñequero con el que las proteínas los aminoácidos pretendían ganarme a una partida de billar aposté al caballo equivocado al sugerir que su sonrisa se detuviera con el mero propósito de acabar con ese tiempo que tantas vueltas había dado de más a la manecilla de su reloj cada vez que nos encontrábamos, y combinando las aceleraciones de dicho contador y las que el pulso se permitía daba la impresión de que estábamos sin estar queriendo estar en otro estado. Tiempo que perdiendo su control nos remontó a la charca en la que nos encontramos, y balanceamos la rueda de la fortuna sin saber cómo podría producirse un azar tan desconcertantemente exacto, y nos detuvo en el mejor momento posible: el actual, dándonos la libertad de matar a unos prototipos de princesa que no encajaban en los perfiles deseados y volver a definirlos, tomando nota nuevamente de la rapidez con que suceden los acontecimientos.
Porque no podemos dejarlo pasar con la boca cerrada, sin decir ni miau. Porque todos tenemos una rana en una charca esperando a que nos paremos a descansar y, habiéndonos relajado, nos envolverá en una realidad soñada... Y, por supuesto, porque lo digo yo.

domingo, 27 de enero de 2013

Efectos secundarios.


Dos llamas eran suficientes para iluminar la habitación, aparte de su sonrisa, y con ella todo ese universo de pequeñas cosas que no paraba de seguir creciendo con el paso de las caricias que nos dibujábamos en la espalda. Jugando con los ojos cerrados a no perder la noción de la realidad un giratiempo roto nos llevaba por los senderos infinitos que terminaban en su ombligo y discusiones en lenguajes no verbales a causa de los caminos sin salida por los que me guiaba esa orientación que parece negarse a colaborar. Dejamos que dos patitos se volvieran a reír un poco y mientras, con el ritmo de los latidos, cerró los ojos y le relataba en susurros al subconsciente algunas conspiraciones que se estaban llevando a cabo, y otras que requerirían su ayuda. Hasta que despertó, y después de comprobar que la Torre Eiffel seguía donde la había dejado nos aseguramos durante un rato de que los deseos no se cumplen solamente en los sueños.

viernes, 11 de enero de 2013

Counting stars


Me cuestionaba el copiloto, hastío y desesperado por ignorar sus señales de escucha, las causas por las que tantas noches el insomnio intentaba hacerse dueño de mi cama con una ligera sonrisa inquisitoria de la castidad más profanada. Inconscientemente y con la atención situada en un horizonte que susurraba el nombre causante de los rugidos del motor, y silenciado por las voces que salían de los altavoces, marcaba los ritmos en el volante pensando en las veces que esa canción pudo llegar a sonar para su sonrisa y lo mucho que extrañaba acariciar la guitarra que aguardaba impaciente en los asientos traseros por ver a su rival más directa, en cuanto a dejarse trastear se refería. Qué más daba que sólo la luna pudiera iluminar aquella carretera, o qué más daba que su piel fuera el único sendero y cobijo que albergaba entre sueño y sueño, que en un intento de coger las riendas de las notas y las ideas que me mantenían a la izquierda del nirvana atiné a despejar las suyas.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Entre Sol y Mi, Luna.


Había olvidado la gratitud que desprendían unas cuerdas al ser renovadas, que entre que mis manos les daban la merecida calidez aturdían a unos músculos de madera que pretendían resistirse al tacto con el que me iba acompasando poco a poco, y los balbuceos salían en proporción a la intensidad con la que aproximaba su boca a la mía, y la mía a la suya, como esos metrónomos que no llegan a detenerse a menos que los engranajes, desgastados por el tiempo o el agotamiento, se interponen en su curso. Afinar cada una de las seis formas de explotar su voz, para después combinarlas y erizarnos la piel, y probar por enésima vez unos muelles que no caerán en la breva de dejarnos desfallecer entre las subidas y bajadas de las longitudes de onda de sus suspiros, todo ello teniendo que subir siempre un tono y medio más que el día anterior, puesto que es la distancia que me separa de una luna deudora de su séptima más alta.

martes, 4 de diciembre de 2012

Improvisando my lego house y chitón.


¿Qué más da que puedan pasar años para despertar un día y ver que cuanto soñabas es en ese momento real? ¿Por qué tanta prisa porque llegue? El carpe diem da a entender que toda variable se estremece cuando nos metemos en la cuarta dimensión, los hombros lagrimeados te sacan del pozo por profundo que sea y lo llenan de esas cosas que solamente una florecilla sabe rememorar con su historia.
¿Y qué si no es al final como en un inicio se quiso? Nos agobiamos en cuanto algo se sale de nuestras expectativas, necesitamos tenerlo todo bajo control, incluso lo que no depende de nosotros. Nos acostumbramos a querer saber hasta el más insignificante de los detalles para que todo sea perfecto, sin pensar en que esa perfección pueda hospedarse en una mirada a lo largo de un viaje, un comentario absurdo que te ha hecho sonreír al final de ese día que tantas ganas tenías que acabara, en que te puedas encontrar una mañana la cocina patas arriba porque a tus hijos se les haya ocurrido hacerte el desayuno... Estamos de acuerdo en que los mayores tesoros se encuentran en los detalles más recónditos, pero no siempre nos damos cuenta de que cronometrar hasta el último segundo nos puede quitar la oportunidad de explotar todo su sabor.

martes, 27 de noviembre de 2012

Yo no he sido

Las nubes tuvieron que estar aburridas para bajar a mirarnos a través del cristal, pero al pasar un rato de que se hicieran a una planta inferior a la acostumbrada crearon algo de niebla y humedad en los exteriores, o eso daba la impresión, pero con las ventanas cerradas no había otra preocupación que la de no perderme por enésima vez en las profundidades de su mirada aunque no nos separasen más de 7cm, que el tiempo dejase de tener valor existiendo su sonrisa, o que mis latidos quisieran acompasarse con los suyos en un vago intento de comprender esas sonrisas paradójicas desencadenantes de silencios que no necesitan a un infinito celestino de nuestros encuentros, sino una sábana que no permita al calor abandonarnos a la fortuna de unas nubes que no pudieron sujetarse al alféizar lo suficientemente fuerte a causa de la condensación. 


martes, 20 de noviembre de 2012

Espoir en l' etoile

Sencillo, concreto honesto, sincero.
Tantas ganas como miedo.



miércoles, 7 de noviembre de 2012

Me wo tojite


Analizando la locura que corrompe a las caricias que, por infinitas que se sienten, alcanzan a parpadeos ciegos de la razón más corrupta, he comprobado empíricamente la melancolía de su ausencia en las gotas de lluvia que intentan llamar mi atención a lo largo de los paseos en los que le recorro con la mirada su obligo, y los ojos cerrados.
Denegaba los pétalos que llegaban a su alféizar con el propósito de clavarse en sus pupilas marchitándolos, y sin importarle hacer llorar a la primavera alegaba una y otra vez que un florete con botas alcanzaría al nenúfar en el que ahora sólo queda el recuerdo de un baile que no llegó a terminarse, que ha de recuperar las sonrisas que dejó selladas en una almohada exhausta enfrentándose a las sornas que el miedo custodia cual bicho de fogueo sin permitir el paso a ningún aliado de los enemigos marinos. Mas no era el caso y opuso resistencia a la coreografía que había aprendido en locales de locos apreciados por el hermano calor de la bilirrubina, contrarrestando los golpes del acero con una inseguridad que no siendo difícil de evadir me impulsó hacia el lugar en el que un cuello reposaba a esperas de que no se enfriara para la hora de la cena.

martes, 16 de octubre de 2012

Maldivas sean


Sin la menor intención de alejarle de ninguna de las vidas que le quedaban terminaba agazapándose en su regazo sintiendo cómo el ritmo de la respiración cerraba sus ojos y le quitaba el frío que pretendía entrar envidioso entre los recovecos de sus brazos mientras recorría una y otra vez las carreteras de su espalda. 
Creía no mentir cuando alegaba que las guerras no volverían a estar dispuestas a darse en los dominios de la locura que anda encerrada bajo la llave de mis sábanas, sin embargo, al presuponer una realidad que no era más que la más rápida a la costura de los recuerdos, apareció de un entorno extraño al cual no me había habituado, asomando una sonrisa que apartaría los saltos y las ganas de volar a otros destinos que no sean su risueña mirada, llegando a intimidar a las decisiones bilaterales y alejándolas con un punto final que no da tregua alguna a la misma vez que ilumina las ramas de unos árboles cuya complejidad y lascivia atentan contra mi propiedad.

martes, 25 de septiembre de 2012

No gustan, encantan.

Un año, un día, un instante en tus labios. Pícaros e inocentes, escurridizos donde los haya, y aún así los mejores ladrones de mis suspiros. Haciendo esperar hasta la hora de comer(te) para devolverme las secuencias de funciones exponenciales en las que el tiempo juega a tenderme emboscadas con esas manos difíciles de no dejarse capturar, en el que con un ligero y suave movimiento envuelves el mundo al que había acomodado y lo trasladas fuera de mi campo de visión para dar lugar al miedo, a la alegría, a la sorpresa, a los nervios, a la vergüenza, a la felicidad, a esa entropía mental tan particular a la que tanto me he aficionado a desordenar.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

nocilla firefrog

Hay momentos en los que aún sabiendo que no sirve de nada llorar contienes un vacío abismal que parece comerte poco a poco, arrancándote una a una las sonrisas que te impulsan a seguir adelante, que ansía desdibujar la chispa con la que matas las sombras que te siguen por doquier. Das un paso, y otro, y otro, y te paras. Te paras, y subes la cabeza manteniendo la mirada fija, y la vuelves a bajar, porque de eso se trata, ¿no?
Metes las manos en los bolsillos resignándote, sigues sin solucionar nada, pero al sacarlas la figura que aparece remangada te mete más oxígeno en los pulmones. Echas a correr con sus voces alentándote a coger más velocidad, a tomar impulso con cualquier piedra traidora, a perder el control sobre tu propio cuerpo.
Y vuelves a caer. Falta de costumbre a esa sensación, o eso quieres suponer. Miras en búsqueda de algún daño colateral, y comprobando que todo sigue en su sitio, en un intento de reanudar la mar-cha, te encuentras ardiendo por culpa de una rana pirómana.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Paciencia, curiosidad y dos puntos tres.


…Insss, sólo había pasado un minuto. Einstein y su relatividad estaban volviendo a hacer de las suyas. Volvía a mirar los relojes, y después el móvil, a ver cuál iba más adelantado.

Tic-tac, tic-tac, tic-tac...

Su voz se entrecorta y la mía carcajea. El mal humor cree que puede esconder a los nervios cual niño tras un árbol, a pesar de que con imperativos de seguridad sólo deja a la vista que el florete está a punto de ser derribado, mas esta vez es una nueva coreografía la que me vende a la hoja de su merced, y me muestra una vez más que siempre salen nuevas variables para resolver los sistemas de ecuaciones mientras los ángulos muertos pueden ser resucitados fácilmente con un sencillo paso de baile.
Sin apartar la vista de mis manos se acerca y me mira, “el día que tus pupilas no delaten tus movimientos es posible que tengas alguna oportunidad”, y así me dejaba, con ocasiones llenas de desventajas y sin iris.
Luego, añadiendo noches sin dormir y con la conciencia bailando sobre la cama, se pasaba el tiempo acumulando ojeras con frases raramente comprensibles las cuales perpetraban sonrisas entre un momento de busca y captura de alguna estrella sin contaminar.