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domingo, 24 de junio de 2018

Give a little time

¿Recuerdas en el escondite, cuando eras tú quien tenía que buscar, la sensación de escuchar un movimiento en falso, o la respiración que estabas buscando? Nadie debía moverse ni producir ningún ruido. 
Abres armarios, miras debajo de las camas, detrás de puertas; que si el lavavajillas o la lavadora son demasiado pequeños, que si el desván no vale... Nada.
Vuelves a repetir donde ya has estado, porque ¿y si te has dejado algo? Hay que fijarse bien. Y todo sigue igual.
Joder, ha encontrado un sitio nuevo, no vale.
Te paras, miras al techo, al suelo, echas un vistazo a la sala, e intentas recodar detalles. ¿Hacia dónde puede haber ido?
Piensa en la dirección que fueron sus pasos mientras le dabas tiempo a desaparecer. Retrocedes en tu mente.
Te da por sonreír porque crees saberlo, y coges velocidad.
Pues no, y aparece la frustración.
JODER. ¿Dónde está? A la mierda, luego sigo, i need a break;
Se te termina olvidando y no vuelves a buscar, y otros temas reclaman tu atención y tu tiempo. Que en realidad nunca llegaste a parar, pero admitirlo sería lo fácil, y nos gustan los retos. Los detalles siguen ahí y no pasan inadvertidos, preguntas por si te acercas sin ser consciente, y, por locura que pueda ser, te asomas, por si acaso.
Pasa el tiempo y quizás ya prestas menos atención, porque era una estupidez y una pérdida de tiempo. Tu mirada cambia en otra dirección, tu expresión no ofrece la misma ilusión ni inocencia, porque no merece la pena.
Resoplas.
Los pies van solos, con un rumbo que en algunas ocasiones quizás no esté muy claro y/o no te apetezca planteártelo; pero sin darte cuenta, de repente te quedas a oscuras, en un momento todo desaparece, y te da una vuelta el estómago.
- ¿Quién soy?

miércoles, 4 de abril de 2018

Al agua patitos


Podrías pensar que mis tobillos se tuercen al ritmo de una música, la cual en muchas ocasiones está en acorde con tus caderas; que te observo, y me pierdo, y me despierto observándote, mientras me devuelves la mirada y nos convertimos en bucles sonrojados intentando no tropezar al bailar.

Podríamos no disimular que somos fans del sonido resultante de las cosquillas, de sus compases y vendettas al querer convertir una risa en duetos sin calcetines, de cada intento de defensa que acaba en disparos de carcajadas por ambos bandos, de cómo las manos se encuentran coordinadas clamando paz.

Podría atreverme a recorrer y despeinar a las murallas, preguntando a las estrellas por cada ladrillo que ha visto crecer su camino, y envolver a aquellos que el tiempo haya podido desgastar con caricias en su superficie; haciéndoles ver que, aunque puedan pensarse olvidados por otros menos actuales, son los que sirven de apoyo y permiten a los demás ver la luz.

martes, 23 de mayo de 2017

Loser like me



 Cuando te acostumbras a que sus manos con las tuyas,
o que las paredes sigan mudas después de haber escuchado sus carcajadas,
y que el reloj se quisiera sacrificar quitándose las pilas cada vez que te miraba.

Cuando tu tiempo verbal favorito es “a su lado”
y los demás son cuestión de tiempo.
 
Cuando la luna envidia tus pasos porque sabe dónde te diriges
al ver cómo te mueves al andar,
y notas cómo las estrellas se intentan asomar
detrás de ti
para no ser acusadas, y acusar a la vez a quien se está quedando con su luz.

Cuando recreamos Venecia
y todas las máscaras mueren ahogadas,
y después descansamos.

Cuando te descubres en jaque desde hace varios turnos
y aun así ha esperado a que tus pupilas se dilataran
para decirte con una sonrisa que te toca mover ficha.